Диетрич Сергеиев Стоичков [entries|friends|calendar]
Dietrich Sergeiev Stoichkov

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Lo que trajo la Segunda Prueba [February 26, 2006 @ 12:00pm]
Y dieron las 12 del día. Dietrich aún pegado a las sábanas, bocaabajo y con la almohada sobre su cabeza. Parecía que estaba pasando por una crisis interminable... ¡pero de esas buenas para morirse de la desesperación! Estaba deprimido y no quería levantarse de la cama. La habitación lucía desértica. Era domingo; claro, la mayoría de los búlgaros y franceses estaban fuera disfrutando de las amplias calles de Hogsmeade y de sus magníficas e inigualables construcciones. Pero Dietrich estaba de aguado en su cama, ahogando las penas con la almohada. ¡Es que no podía mássss! El asunto con Sarelle lo dejó tirado, jamás había creído que algo tan fuerte le fuera a pasar. Por Merlin, ¡enamorarse de una irlandesa!, y peor ¡no ser correspondido! Bueno, ¿qué demonios le pasa al mundo? Es la segunda vez que lo rechazan, ¡la segunda! No... no podía aguantar más. No quería aguantar más. No podía permitir que otra mujer entrara en su vida y se llevara la mitad de ella. No. Todavía lo recordaba... cómo... ¡cómo lo había dejado aquella vez Nikoleta! Argh... ¡3 semanas, casi 1 mes! ¡1 mes! ¿Pueden creerlo? No podía dejar que esto pasara de nuevo. Tenía que levantarse... bueno quizá dormir un rato más no haga mucho daño. NOO. Una serie de diálogos en la mente de Dietrich se desenfrenaron; claramente, el chico ya se había despertado, nada más no quería levantarse y seguía con todas las colchas y sábanas sobre él.
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El día después de un largo fin de semana [February 06, 2006 @ 4:03pm]
Al fin la clase de Alquimia había terminado, Dietrich fue el primero en salir de ahí como bólido, con los útiles a medio meter en su mochila y con una cara de pocos amigos que no muchos quisieran enfrentarla. Eran las 4:03pm, la muy ingrata de la profesora los había torturado con muchos textos escritos en pergaminos sobre las diferentes formas en que se utilizaban los elementos básicos de la naturaleza. Dietrich no pensaba en otra cosa que en llegar a su cuarto a bañarse y a quitarse el uniforme para irse directo al Gran Salón y comer algo, tenía mucha hambre, no había comido nada desde el día anterior (se había levantado tarde en la mañana, y no le había dado tiempo de ir a desayunar). Además eso podría ayudarle a calmarse un poco, se sentía abrumado por todo: la escuela, las tareas que no había hecho el fin de semana, el nervio de que su promedio baje por lo mal que le estaba yendo en ese colegio... la pelirroja... -¿Sarelle?- frunció el ceño casi al instante cuando vio pasar a una pelirroja al lado de él, vestida de azul. -No, argh... ¿por qué siquiera pregunto si es ella? Estúpida- colocó una mano en su boca para restregarse el resto de la cara y cuando finalizó la bajó a uno de sus costados. Ese pasillo por el que iba caminando se veía tan transitado y tan lleno de aulas por todas partes, que a cada dos metros se veían puertas y más puertas con alumnos entrando y saliendo de éstas. Era angustiante estar entre tanta gente. Dobló una esquina y se internó en un pasillo más estrecho, con armaduras y velas en los candelabros que movían inquietas sus flamas, como si de una corriente de aire frío constante y sin parar se tratara. Respiró profundamente para alejar sus pensamientos, y bajó la mirada a su mochila. Vaya, por poco y se le caían los pergaminos, debía cerrarla. Se detuvo.
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Mañana será otro día [February 04, 2006 @ 8:00pm]

Sábado 4 de febrero de 2006, después de salir de su peor pesadilla: su castigo


Fantástico, lo peor que podía pasarle en ese colegio había sucedido. ¿Por qué? Quién sabe, bueno... sí, la hormona, ¡sí, LA HORMONA, ¿Y QUÉ?! Es que... ¿cómo? ¿Cómo dejo que sucediera algo así? ¡¿CÓMO?! Y aparte de todo creía que había sido correspondido pero já... el muy ingenuo. Claro que no había sido correspondido, obviamente... o al menos creyó que no lo había sido cuando vio la cara de Sarelle, ceñuda y como si estuviera molesta por algo. ¿Por qué se la habia puesto?, ¿con qué fin? No entendía y no había podido dormir esa noche por eso.


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El peor sueño de su vida [January 17, 2006 @ 4:25pm]
"¡Suelta mi cepillo!", "¡Ese es mi cepillo imbécil!", "¡Imbécil tu abuela!", "¡No insultes a mi abuela!", "¡Insulto a quien yo quiera!", "¡MUÉRETE, pero dame antes MI cepillo!", "Mira, ¡ya cállate!, cabeza sangrante" .......[...] Dietrich y Sarelle se enfrentaban en la dura batalla de obtener un insignificante cepillo, el cual utilizarían para poder limpiar la caca de lechuza de un madero triangular que salía de un extremo de la pared que se veía al fondo... muy al fondo, ni siquiera se veía el fondo, de hecho. De pronto, Sarelle empujó a Dietrich al suelo y sonrió triunfante acaparando inmediatamente el lugar para limpiar la caca de lechuza de lo que ahora era una pared llena de moho blanco, medio café. Casualmente los dos querían limpiar esa zona con el mentado cepillo, como si de una competencia por quién lo limpiaba mejor se tratara. Lo más extraño era que Dietrich hablaba alemán y Sarelle también y se entendían perfectamente bien......... ¿Por qué estarían hablando alemán? Bueno, eso no le importaba a Dietrich, tenía que ganar el lugar de limpieza, ¡tenía que ganarle a la cabeza sangrante, arghh! "¡Quítate!" Dietrich empujó a Sarelle y cayó a un graaan hoyo negro donde caía y caía y no se veía fondo. Dietrich ahora era el que sonreía triunfante pero ¡oh sorpresa! Sarelle se había llevado el cepillo. ¡No podía permitirlo! Dietrich saltó hacia el hoyo, como si de una alberca se tratara, y cayó en una superficie dura, rugosa.. como si hubiera caído sobre un bulto. ¡MERLINNN! no era cualquier bulto, ¡ERA LA PELIRROJA! quien de repente le empezó a hacer cosquillas en los costados logrando que éste se moviera como cucharacha. ¡ARGH maldita pelirroja!, ¿por qué le hacía esas cosas? No podía dejarse... ¡no podía! Casi de inmediato buscó sus manos para que parara. ¡No más cosquillas por favor! Y entonces la detuvo. ¡Mágicamente sus manos la habían detenido! ¡Por Merlin! Pero sin hacer tanto alarde de eso, se le quedó viendo a los ojos; ella por su parte, correspondía mirada con él. Se dio el silencio. Para Dietrich fue eterno, claro, pero ¡MERLIN! Sarelle quién sabe de dónde consiguió fuerzas para empujarlo hacia atrás y de pronto Dietrich caía de nuevo por otro hoyo hasta que...

Dietrich abrió los ojos.

Su respiración estaba acelerada, y se sentía sudado también, como si hubiera corrido mucho. ¡OH POR MERLIN! Recordó el sueño que hacía 5 segundos había tenido. Tan extraño, tan poco usual, tan........... fuera de lugar. ¿Cómo es que había soñado con ella?, ¿Por qué hablaba en alemán (ahhh, porque ese diminuto detalle no lo olvidó)? ¿Peleaban por limpiar la caca de lechuza? Pfffffffffffffffffff, ¿Por qué demonios soñó con ella?, ¿por qué exactamente ella? ¿Por qué no Dianka o la profesora de Alquimia? ¿POR QUÉ ELLAAAARGHHH?

Nótese que Dietrich estaba molesto. Se levantó de un brinco de la cama y se dirigió a los baños, atropellando a cualquiera que le estorbara. Se encaminó a sus clases tras arreglarse y creyó que ahí acabaría todo. Pero, OH NO, Merlin le estaba jugando chueco ese día. Cualquier cosa, cualquier detalle, cualquier pelirroja le recordaba a Sarelle; inclusive los gryffindors le recordaban a Sarelle. De hecho, en un momento creyó haber visto a una pelirroja con el uniforme de gryffindor y sintió cómo un escalofrío le recorría el cuerpo. ¡No quería verla con una chingada!

No era chistoso, la verdad, había sufrido todo el día. Ya no quería pensar más en ese sueño, pero su gran imaginación no ayudaba a evitarlo. Poco a poco le estaba entrando la paranoia. ¡Estaba viendo a Sarelle en todas partes!

***

A la hora de la comida, Dietrich, perturbado, se dirigió al Gran Salón. Ni siquiera había desayunado; con tal de no encontrársela o topársela se había sacrificado. Pero el hambre era canija... y para alimentar un estomagote como el de Dietrich, no había que dejar tanto tiempo entre comidas. Tomó la decisión de evitar a toda costa curiosear con la mirada y sólo concentrarse a comer de su plato. De hecho, se sentó hasta el fondo de la mesa de Slytherin (del lado de los profesores), dándole la espalda a todas las mesas y viendo hacia la pared de enfrente (método perfecto para evitar cualquier contacto con personas u objetos indeseables).

Y la comida apareció.


((Reservado, y OMG con mis fanfics... >_< sorry pero tenía que explicar MUCHAS cosas. Y OMG! *no puede creerlo & se zapea para creerlo*))
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Merlin los crea y ellos se unen [January 09, 2006 @ 7:27pm]
Enero.... primero días del segundo semestre. Vaya vacaciones que pasó. Con decir que sufrió muchos dolores de cabeza; las jaquecas impresionantes que su padre le provocaba por las técnicas turcas, no era algo para alegrarse y menos para recordarse. Sabía que esas torturas habían sido un castigo por no haber sido campeón... y que aparte de todo, su padre no lo dejaba quedarse en Bulgaria. ¡NO! Tenía que volver al estúpido Colegio Hogwarts y terminar séptimo... ¡con lo que le costaba entender el inglés! Lo único que lo tenía vivo era el saber que Divratka, su perra, estaba bien y que lo esperaría siempre en Bulgaria (¡tantas ganas de llevársela a Escocia!). Además su abuelo le había prometido darle empleo como auror cuando regresara (era bueno tener un abuelo como él y además que fuera auror). De hecho, durante las vacaciones le había convencido de volver a Escocia, porque realmente estaba empeñado en no volver más.  En fin, lo único a lo que se dedicó Dietrich en las vacaciones fue a leer y terminar algunas tareas que le habían dejado para vacaciones. También su abuelo se había empeñado en enseñarle un poco más del idioma inglés, para que no llegara todo seco a Escocia, y vaya que le sirvió; no lo dominaba aún pero ya no hablaba troll como solía hacerlo a principios de agosto cuando entró a Hogwarts.

Y en lo que llegaba el fin de las vacaciones, Dietrich se pasó leyendo libros de artes oscuras por casi una semana completa hasta que llegó el momento de volver a Hogwarts.

*****

Y no podía faltar Dietrich a la biblioteca el primer día que la abrieron. Y tras tomar varios libros de historia en sus manos, se fue a sentar a una mesa cercana.

De lectura en lectura Dietrich se enteró de que un excelente libro, Antigua pero verdadera historia de la magia negra, que tenía publicados hechizos de los más fuertes habidos en la época de las cruzadas. Tanto fue su interés que inmediatamente después de haber leido el nombre del libro, se puso de pie para buscarlo en alguna otra sección de la Biblioteca dejando los otros que tenía apilados sobre la mesa como si ya no le importaran más. Pero algo le decía que no iba a ser tan fácil buscar el dichoso libro... o no al menos con la palabra magia negra puesto que.... no había secciones, o no al menos que recordara, sobre aquella clasificación de libros. -¿Historia?- y se dirigió a esa sección, pero nada.. no encontró nada. -Cierto, aquí no practican nada de eso...- y qué mejor que ir a preguntarle a la biblitecaria.
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Saliendo de una para entrar a otra [December 16, 2005 @ 7:00pm]
((Viene de aquí))
A trote rápido subía las escaleras poco peraltadas del hall de entrada al castillo, a punto de cruzar la puerta. ¡Qué enfermería ni que la... nada!, él podía curarse sólo, no necesitaba de nadie que estuviera sintiendo lástima por él. Claro que, para estas alturas del partido, los moretones que se le veían en la cara (principalmente en las mejillas y en las cejas) rebasaban los límites de lo impresionante, ¡parecía que le hubieran roto un vidrio en la cara! Las patadas de Rodrigue le dejaron bien marcada la mejilla, y de seguro traería moretones regados por los costados, brazos y espalda, que André se había encargado de propinarle... pero nada que no pudiera curarse solo (¡creía, el muy soberbio!). -¡Malditos franceses $"#$"&"!#$!"!- pensar que tuvo que pasar por esto, y ni siquiera por una razón coherente... era como una idiotez, pensándolo bien. ¿Qué tenía que ver él con sus enormes lagunas mentales?. Sacudió con la mano, que igual traería raspones y suciedad, su chamarra, la cual había recogido al irse del siniestro, ya que se encontraba el 50% quemada por el incendio que le habían arrojado...
((Sí, reservado))
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El poder misterioso del árbol siamés [November 07, 2005 @ 3:50am]
¡Vaya día el de ayer! Con sólo decirles que Dietrich extrañaba Bulgaria como nunca en su vida... ¡qué va! extrañaba Durmstrang como nunca, ¡Merlin!, ¡extrañaba a su padre como nunca! bueno... no, a su padre no, a su abuelo más bien y a Divratka, por obvias razones, también; ¡tantas ganas de que llegaran las vacaciones de invierno!. Maldita sea la vida, caray. Todo le pasaba, ¡todo! Dietrich estaba a poco de explotar, que por eso la insistencia de comunicarse con su abuelo... lástima que estuviera tan lejos. ¡Necesitaba a alguien de confianza carajo! Debía desembuchar todo lo que le había pasado recientemente, al menos para dejar de sentirse tan mal... es que ni siquiera escribiendo podía sacarse el enojo (y eso que el día anterior, por la noche, había adelantado la escritura de su libro). Pero qué se le podía hacer... tampoco iba a ir de chismoso con su director o con algún durmstrang, sobre lo que le pasó el día anterior. Qué pena contar que una mujer le había quitado estúpidamente la varita de las manos, ¡jamás!, primero la recuperaba y después inculparía al maldito punto rojo de robo o vaya uno a saber lo que se le ocurriría en el momento.

Y como siempre, para algo positivo siempre hay algo negativo (el equilibrio, el karma o como sea que se le conozca), pues esta vez no fue la excepción puesto que de algo coughbuenisisisimocough que había presenciado el día anterior con los profesores como principales protagonistas, lo negativo había sido su varita, sí, lo habían despojado de ésta. Hasta se le había olvidado el por qué había perseguido a la pelirroja hasta el castillo y todo por estar viendo escenas XXX, pfffff... ¡pero qué buena estaba la profesora de Alquimia! Cómo le gustaría tenerla entre sus brazos y poder....... pero bueno. Después de media hora recordó que su varita la tenía la pelirroja y se pasó toda la tarde buscándola hasta que cayó la noche. Prefirió retomar la búsqueda a la mañana siguiente. ¡Qué casualidad que ahora no la encontraba!

Entonces llegó la mañana siguiente já, o sea hoy a las 8am, ni siquiera se detuvo en el Gran Salón para comer algo, nada, ¡nada! Inmediatamente después de que salió del castillo, fue en busca de su escoba la cual también había perdido (aunque más bien dejado sobre las ramas de un árbol); se había resignado a seguir buscando a la pelirroja y no lograr nada bueno. Cuando por fin encontró el árbol que sostenía su escoba, notó que no podía atraerla sin magia... por lo que tuvo que treparse y rescatarla a lo muggle. Pero ¡MOMENNNNNNNTOOOO! la escoba que se encontraba atorada en la copa del árbol.... ¿era la de la pelirroja, no? "¡Es cierto!" y varias imágenes de ella chocando contra el árbol se le vinieron a la mente. "Maldita, ¡malditaaa!, ¡ahora me las va a pagar!", siguió la trepadera hasta conseguir alcanzar la escoba de la pelirroja, la cual estaba a punto de romper en mil pedazos hasta que pensó mejor las cosas y decidió mejor dejarla intacta y guardarla en su baúl.

Para esto dieron las 12:30 del día, era hora del descanso. Oh sí, gracias a la búsqueda que tuvo que hacer se perdió la clase de Runas Antiguas, y perderse también la de Encantamientos no le importó mucho ya que sin varita daría lo mismo tener o no la clase. Harto de no haber podido lograr algo beneficioso (ni siquiera una venganza, ¡nada!), caminó hacia los terrenos del castillo perdiéndose en la maleza. Al cabo de un rato decidió regresar al castillo para al menos entrar a Historia de la Magia, pero lo hizo caminando por un área que rodeaba el lago, dectando a lo lejos un grupito de gryffindors (los cuales se le hacían muy conocidos) que estaban sentados en un lado de un árbol (Dietrich se encontraba del otro lado a muchos metros de ahí) que parecía siamés por sus dos grandes troncos unidos en uno solo.

Vaya que sí se le hacían conocidos....

((Pffff, yo y mis threadsotes... espero que esté bien y sino edito ¿va Milisss? jajaja miliss pfff))
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Peor que un inferi [November 01, 2005 @ 4:26pm]
La noche de Halloween era el día más especial para la mayoría de los alumnos de Hogwarts. Para Dietrich era algo más que especial, era El Día. Se decía por ahí que el banquete era exquisito y los bocadillos eran un toque espectacular, pero Dietrich no pudo comprobar nada de eso; esa noche el caliz de fuego escupió los 3 nombres de los campeones elegidos para cada colegio... y él no figuraba entre ellos. Estuvo como 15 minutos privado por el impacto; Dragomir le había ganado. ¿Cómo era eso posible? Él era mejor en Artes Oscuras, inclusive era mejor en Transfiguraciones (a su parecer, claro), siempre le ganaba los debates de Historia de la magia; sabía perfectamente casi toda clase de criaturas mágicas peligrosas y cómo derrotarlas, hasta sabía cuáles eran las criaturas en peligro de extinsión ((¡¡?¡)); todos los tipos de plantas y hierbas exóticas se las había memorizado. ¡Por Merlin! Dietrich creaba sus propios hechizos oscuros... ¡¿en qué cabeza cabía?! ¿Por qué Dragomir había sido elegido y él no? -Esto no puede estar pasando- se repitió un millón de veces mirando su plato (ya que después del anunciamiento apareció el banquete), pero no veía la comida, sólo tenía la mirada perdida. No habrá pasado ni media hora que Dietrich... había desaparecido del lugar. Ni siquiera durmió en su cama ese día. ((y....... espero que nadie fuera a buscarlo, si es que leen esto Dragomir y Andrei, espero que lleguen muy tarde del banquete y se les olvide que Dietrich existe: ¿Quién es Dietrich? No pues quién sabe...)).

Ni siquiera preguntar dónde había dormido, sólo que había pasado la peor de las noches y todo por terco (era otoño, pero aún así el tiempo era muy frío, y más de noche). No se atrevía a encarar a nadie de sus compañeros, menos a ningún francés... menos británicos. No se merecía dormir hasta aclarar en su conciencia que esto había realmente sucedido. A sabiendas de que el 99% del alumnado estaría en el susodicho banquete, se dirigió con pasos nerviosos pero agresivos hacia los terrenos de Hogwarts. Tenía las manos temblorosas. Realmente ésta había sido una de sus peores experiencias...
Cerca de los límites del bosque prohibido encontró un árbol enorme en el cual se refugió sentado en varias ramificaciones; debía guardar el equilibrio para no caerse, había tomado ya bastante altura. Tenía fija la mirada en la nada, pensando y repensando lo que le diría a su padre, con qué cara lo enfrentaría... porque no tenía. Por otra parte, estaba furioso consigo mismo porque no había sido capaz de poder lograr algo que él suponía era fácil. -¿Por qué? No entiendo... no lo creo- comenzaba a creer que todo había sido arreglado.

Y así dieron las siete de la mañana. Al parecer nadie lo había visto, ni un profesor ni el celador, ni siquiera el cuidador de Hogwarts que vivía en la cabaña cerca de esos linderos. Estaba perfectamente bien escondido entre el enramado y la masiva cantidad de hojas que lo tapaban. Le dolía el trasero, claro, pero no se había atrevido a mover de ahí. Cumpliría su promesa de castigo, y se sabía perfectamente bien que Dietrich gozaba de mucha voluntad. Como a las ocho de la mañana el sueño por fin lo venció, quedándose dormido con la cabeza recargada sobre el árbol por el peso... y de ahí no se supo más de él.


A eso de las 3-4pm, Dietrich volvió a abrir los ojos, le dolía toda la espalda... demasiado incómodo para un día. Nunca hubiera creído haberse quedado dormido sobre un árbol tan alto. ¡Por Merlin, ¿y si se caía?! -Qué irresponsabilidad... ¿nunca me moví?-, alterado comenzó a mover la cabeza por todas partes, quería saber sino le faltaba algún miembro de su cuerpo. Pero no. Como pudo, se bajó de éste y se metió las manos a los bolsillos: 1) Debía desperezarse, 2) Debía estirar los músculos y 3) Se puso a caminar rumbo al castillo. Aún llevaba puesto el uniforme que se había puesto para la ocasión. Alrededor de otra hora se puso a caminar (realmente le dolía todo el cuerpo) y sin siquiera mirar hacia donde iba, sus pies lo llevaron por los pasillos hasta uno de los patios más abandonados del castillo. Entre dos columnas enramadas tomó asiento y ahí se quedó sentado con las piernas flexionadas y las manos sobre sus rodillas, meciéndose como autista. Quién sabe qué estaba esperando, pero de que quería seguir pensando eso era lo más seguro.

((Rrvdo))
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Allá por octubre de 2005. Hogwarts [October 10, 2005 @ 12:16pm]
Estamos de acuerdo que el inmenso castillo de Hogwarts, lleno de ornamentos y muchas cosas novedosas, impacta, pero ¿saben cuál es su defecto?, la facilidad con la que los extranjeros se desorientaban. Si no conoces el castillo, fácil y sencillamente puedes darte por perdido. Pero, a pesar de sus largos y enredosos pasillos y pasadizos, Dietrich había podido encontrar el camino rumbo al Gran Salón.

De hecho llevaba como media hora sentado en una de las largas mesas, específicamente la de Gryffindor, disfrutando de un gran platillo de arroz con hierbas que tenía muy buen sazón (¡felicidades a los chelfos!). En una mano soportaba estático el famoso periódico 'el Profeta', el cual leía con detención y es que había varias palabras que no más se las pasaba por encima, porque ni con el contexto entendía el significado; aún así seguía empeñado en seguir leyendo porque tenía que entrarle el idioma a como diera lugar.

Pasados algunos minutos, terminó de comer haciendo vulgares movimientos de boca para... quitarse los restos, ayudándose con una servilleta. Dobló el periódico, se puso de pie y se dirigió a las puertas de salida, pero... sentía algo extraño entre sus dientes frontales, quién sabe qué era, pero le molestaba. -Bah, talvez no es nada- y se dejó en paz. Atravezó las puertas y se dirigió hacia el lado contrario del hall de entrada, quería ir a la biblioteca y prepararse para el 3er módulo: Encantamientos, sí, terrible, apenas era lunes... lo único que lo alentaba era pensar que pronto estarían de vacaciones.

((Sí, aunque no lo crean))
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Hogwarts, un lugar muy grande [September 13, 2005 @ 5:46pm]
La biblioteca más grande que ha visto jamás, no era la de Hogwarts, pero por ahi iba. Obviamente la de Durmstrang era una mirruña de nada, apenas y libros tenía (bueno, no exageremos, pero casi casi). Para Dietrich, la biblioteca de Hogwarts era todo un mundo por conocer. Los libros no sólo estaban escritos en inglés, para su desgracia, también en latín y en duedingonza, ¡duedingonza! ¡¿Qué demonios?! Bueno, no importaba, tenía sólo curiosidad por leer unos cuantos libros que a cualquiera le parecerían aburridísimos, ¡y gracias a Merlin! estaban en inglés. ¿Por qué no tenían libros en búlgaro, gracias? Fue bueno que se trajera varios de allá para lecturas nocturnas. Pero nooo, la lista de libros que se había traído no era suficiente como para continuar con sus tareas, obviamente debía acudir a referencias inglesas como lo que buscaba actualmente. Acababa de atravesar las puertas de la biblioteca, la recepción, varias zonas de libros... ok: Magia Antigua, decía el letrero de una estantería. Wow... muchos títulos, eso le sorprendió mucho a Dietrich.
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